En tu primera compra
Muchas veces me preguntan: “¿cómo le haces para emprender y ser mamá?” La verdad… yo tampoco tengo todas las respuestas. Pero en el camino he ido descubriendo herramientas que me ayudan a balancear estos dos mundos que amo.
No es perfecto, y no siempre es fácil, pero sí es posible. Aquí te comparto lo que me ha funcionado:
1. La magia del presente
Ser mamá y trabajar al mismo tiempo solo funciona si estoy donde estoy. Cuando estoy con mis hijos, mi celular no existe; cuando estoy trabajando, no me culpo por no estar con ellos.
Una práctica que me ha cambiado todo es el PNP (Play No Phone): 10 minutos al día sin pantallas, solo jugando, leyendo o conversando. Mis hijos lo valoran cada vez más, y yo también.
2. Un día a la vez
El día solo tiene 24 horas. Recordarlo me da paz y me baja la presión de querer hacerlo todo. Cada día es distinto y merece ser vivido así.
3. Fin a la búsqueda de la perfección
“Done is better than perfect”. Esta frase me acompaña cada vez que quiero postergar un proyecto por miedo a que “no esté listo”. La perfección es un espejismo: lo real está en empezar y dejar que el camino te vaya puliendo.
4. Yo elegí estar aquí
Cuando recuerdo que fue mi elección ser mamá y emprendedora, las quejas paran y la mirada cambia. No significa que el cansancio desaparezca, pero sí que lo vivo desde otro lugar. También me permito descansar, sentir, incluso querer renunciar a todo. Y está bien.
5. Mi descanso es prioridad
Dormir bien es mi nuevo lujo. No hay emprendimiento ni maternidad sostenible sin descanso. Cuando duermo reparadoramente, todo cambia: mi humor, mi energía y mi creatividad.
6. Fluir con la vida
Aprender a soltar el control ha sido de lo más difícil y de lo más liberador. Al confiar en que otros también pueden, reconozco que no estoy sola y que todo fluye mejor.
7. Aprender de mis errores con amor
Antes me frustraba cuando algo salía “mal”. Hoy los veo como aprendizajes. Un error no es el final: es un maestro disfrazado.
8. Menos expectativas, más sorpresas
Cuando suelto las expectativas y vivo con gratitud, la maternidad y el emprendimiento se sienten más ligeros.
Un tip que me ayuda muchísimo: meditar entre actividades. Cerrar los ojos, respirar profundo y llegar “limpia” de energía al siguiente momento, ya sea con mis hijos o en el trabajo.
9. Un día libre de tecnología
Si puedes, regálate un día sin pantallas. Conectas con tus hijos, contigo y con la naturaleza de una forma única.
Mis aprendizajes más grandes
He sacrificado cosas, sí. Mi vida social no es la misma y mi tiempo personal es limitado. Pero mi prioridad número uno son mis hijos, y gracias a ellos aprendí a organizarme mejor, a delegar y a confiar.
Dejé de tratar de ser perfecta. Hoy me repito: “soy suficiente”, y desde ahí miro a los demás con ojos más amables.
Lo más valioso que entendí es que mi versión de maternidad es la perfecta para mis hijos. No la que dicta la sociedad, ni la que muestran las redes. La mía.
✨ Ama tu proceso como madre. El balance existe.
Si este texto te inspira, compártelo con otra mamá emprendedora. Nunca sabes a quién le puede cambiar el día.